Delincuente De La D.I.P.D.
Alejandro Gacho: Buenas noches.
Yo soy Alejandro Gacho y esto es el Noticiero de los Sábados
con la información más relevante de las últimas
24 horas, que, claro, por ser sábado, es casi nula. Por
eso yo, Alejandro Gacho, uno de los reporteros que usted no conoce,
estoy castigado, digo, asignado a este espacio informativo. Pero
no pierdo la esperanza de algún día convertirme
en el titular del noticiero estelar del canal de las Estrellas
cuando mi jefecito, Joaquín López Chóriga
se retire. Claro que todavía me falta foguearme un poco
más y diseñarme una personalidad contundente, atractiva
y memorable porque ahorita ni mis hijos me reconocen. Todas las
noches que llego a mi casa, me abre mi hija de 12 años,
se me queda viendo y le grita a su mamá: “¡Aquí
hay un señor que quiere entrar, mamá!” Y le
tengo que enseñar mi credencial de Televisa para que se
acuerde que soy su papá. Háganme el favor. Pero
es cuestión de paciencia, trabajo y sobre todo, constancia.
Y vamos a las noticias: hoy sábado, no pasó nada.
Punto. ¿Y ahora, qué hago? ¡Ah! Tenemos una
entrevista con uno de los cuatro presuntos responsables de la
muerte de Mariana Levy, ocurrida el viernes 29 de abril en Prado
Sur. Se trata de Sergio Rodríguez Munrrial, que resultó
ser un ex-agente de la desaparecida Dirección de Investigación
para la Prevención de la Delincuencia. Oigamos la entrevista
realizada en los separos de la Procuraduría de Justicia
del Distrito Federal.
Me encuentro con el señor Sergio Rodríguez
Munrrial, presunto implicado en el incidente que provocó
el deceso de la actriz Mariana Levy. Señor Munrrial, ¿era
usted agente de la D.I.P.D.?
Sergio Rodríguez Munrrial: Así
es. Con mucho orgullo debo decir que pertenecí a esa memorable
agrupación y fue precisamente en sus filas donde aprendí
todo lo que sé ahora. O sea, el robo en sus distintas modalidades;
cómo practicarlo, cómo evadir la justicia, cómo
sobornar a las autoridades, cómo reunir una banda, cómo
ocultarse y finalmente, cómo hacerse de una lanototota
y poder comprar una casa padre en Polanco. O sea, lo mismo que
aprende cualquier funcionario público, ¿o no?
Alejandro Gacho: Sí, ya ví la casota
que tiene en Polanco.
Sergio Rodríguez Munrrial: ¿Verdad
que está de pelos? La adquirí mientras era yo agente
pero hoy en día me sale muy caro mantenerla. No sabe. El
puro impuesto predial anda por las nubes. Por eso decidí
aplicar mis conocimientos para hacerme de algunos ingresos extras
y poder sufragar mi estilo de vida.
Alejandro Gacho: ¿No le da vergüenza
practicar la delincuencia a su edad?
Sergio Rodríguez Munrrial: Para nada.
Bueno, no me daba vergüenza mientras no me cachaban pero
ahora que me agarraron con mis muchachos, pues se me cae la cara
de vergüenza porque ellos me veían como ejemplo a
seguir. Era yo el decano de los malvivientes, los asaltantes,
los hampones y todos los que se dedican a esa cosa bonita del
crimen callejero.
Alejandro Gacho: Aquí tengo su expediente
y dice que usted tiene más de 5 consignaciones en la cárcel,
que tiene antecedentes de robo en todas sus modalidades….
Sergio Rodríguez Munrrial: Ejem, modestia
aparte….
Alejandro Gacho: Fue acusado de abuso de autoridad,
robo y abuso de confianza, portación de armas de fuego
de uso exclusivo del ejército, lesiones por arma de fuego,
ha llevado distintos procesos en su contra en juzgados del fuero
común y Noveno del Distrito…
Sergio Rodríguez Munrrial: ¿Verdad
que tengo un historial muy impresionante? Yo creo que ya me podría
lanzar como candidato para alguna delegación, ¿no?
Alejandro Gacho:¡No sea cínico,
señor! No es ninguna gracia.
Sergio Rodríguez Munrrial: Ah, ¿no?
Ya lo quiero ver a usted con ese vasto expediente y seguir trabajando
libre, sin ningún problema.
¿Usted cree que mis colegas de la policía no sabían
lo que estaba haciendo?
Alejandro Gacho: ¿Insinúa usted
que hubo contubernio y corrupción con las autoridades policiales
del D.F.?
Sergio Rodríguez Munrrial: ¿Cómo
explicárselo? Mire, mi pequeña banda formada por
mí y mis tres cómplices está implicada en
más de 70 delitos. Todos los integrantes tenemos antecedentes
penales. Entramos y salimos con tanta frecuencia de la cárcel
que tenemos Tarjeta de Reo Frecuenta y celdas reservadas. Cuando
fui consignado por primera vez a un reclusorio, mis distinguidos
cómplices apenas tenían uno, dos y cuatro años.
Imagínese. Toda una vida de seguirme, admirarme e imitarme.
¿No es fabuloso?
Alejandro Gacho: Pero ahora finalmente pagará
todas sus fechorías y tendrá que rendirle cuentas
a la sociedad….
Sergio Rodríguez Munrrial:¡Achis!
Hablaste como Superman. Pero esto no es Villa Chica ni es una
historieta. Es la vida real; es México; como dice tu jefe,
es el realismo mágico. ¿Te digo la verdad? Con un
poquito de suerte y harta lechuguita, voy a salir libre en un
ratito. ¡Si no es la primera vez que caigo! Ya estoy trabajándome
un amparo. Y mis pequeños saltamontes también van
a salir en breve, enriquecidos por esta experiencia tan valiosa.
Alejandro Gacho: ¿Cómo es posible
que diga usted tamañas estupideces?
Sergio Rodríguez Munrrial:¿Estupideces?
¿No ha leído los periódicos? El hacinamiento
en las cárceles del Distrito Federal es una bronca para
el gobierno de la ciudad. En los últimos tres años,
les aumentó la población de reclusos en un 44.6%.
¿Usted cree que todavía hay lugar para encerrarnos?
No me lo tome a mal pero la celda que ya me tenían apartada
se la estoy subarrendando a unos cuates que van a estar guardados
como cinco añitos por venta de drogas. Ya hasta me firmaron
el contrato de arrendamiento. Ni modo que ahora me eche para atrás.
En la cárcel, eso no se hace nunca. Ni eso ni agacharse
por el jabón.
Alejandro Gacho: Noto como que usted está
tomando todo esto muy a la ligera, señor Munrrial.
Sergio Rodríguez Munrrial: No es a la
ligera. Son años de vida y de experiencia. Ya estoy curtido
en estos menesteres. Ya me las sé todas. Conozco a la burocracia.
Conozco las leyes. Conozco a los Ministerios Públicos,
varios son mis compadres….por eso siempre es bueno conservar
y fomentar las relaciones públicas en esas dependencias.
De hecho, sé dónde vive usted, cuantos hijos tiene,
cuánto gana, qué coche maneja y a dónde acostumbra
ir con su familia. Son cosas de mi entrenamiento. ¿Qué
le parece?
Alejandro Gacho: Me parece que voy a tener que
cortar de tajo esta entrevista para ir a cambiarme de casa, cambiar
de escuela a mis chamacos, cambiar de trabajo, hacerme cirugía
plástica para no parecerme a mí…y si puedo,
irme a vivir a Australia. Dicen que Sydney es precioso. Con permiso,
se despide de ustedes, Alejandro Gacho de Noticieros Telerrisa.
Sergio Rodríguez Munrrial: ¡No le
saques! ¡Es por México!
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