Prudencia
Para acabar de redondear la reflexión que presenté
en mi pasada colaboración, hoy quiero completar algunos
puntos. Efectivamente la angustia me corroe, pero tampoco quiero
dejarme llevar por la desesperanza. Si bien las opciones presidenciales
son entre patéticas y poco alentadoras, nos queda el recurso
del Congreso.
El primer domingo de julio del 2006, el elector se enfrentará
a un abanico de candidatos para diputados federales y locales,
así como para senadores. Nuestra única oportunidad
de rescatar al país de la incertidumbre, estará
en saber escoger a los integrantes de las llamadas cámaras
alta y baja. Que nuestra elección esté regida por
la prudencia.
¿Cómo escoger adecuadamente a un diputado, si esta
bola de pretendientes, suspirantes y arribistas, jamás
presentan un programa de trabajo o un plan de gobierno? Verdaderamente
nos enfrentamos a una encrucijada ciudadana. Los partidos políticos
en México han hecho una costumbre promover a sus candidatos
a través de: espectáculos musicales; la oferta de
productos para la despensa o para la construcción; la compañía
de mujeres hermosa; el regalo de camisetas, bolsas para el mercado
y/o contenedores para agua o refresco; en fin cualquier forma
de soborno o vulgarmente dicho de compra del voto. Pero lo realmente
importante, informar al ciudadano acerca de cuál es la
posición de su partido frente a problemas esenciales que
nos afectan tales como la inseguridad, el desempleo, la activación
de la microeconomía, la educación, la reactivación
de la industria eléctrica y en general del sector energético...
¡Jamás! ¿Y saben por qué no lo hacen?
Por dos razones muy sencillas, la primera, nos consideran tan
brutos, tan infantiles, que no merecemos ser informados y, en
segundo lugar, ni siquiera ellos, ya sea los candidatos o los
partidos saben qué hacer frente a esos problemas.
¿Se dan cuenta? No es una visión apocalíptica
del problema, es una preocupación real y sincera. Quiero
conocer a los candidatos que presentarán los partidos políticos
en mi delegación; cuestionarlos, enfrentarlos a los problemas,
que me propongan sus respuestas, sus soluciones; conocer sus antecedentes,
su historial político y su conducta social... ¿Es
eso pedir demasiado? Aspiro, quiero, exijo tener un representante
capaz, honesto y conciente...
Creo que no tiene caso seguir. Los ciudadanos que estén
leyendo esta colaboración no serán candidatos a
puestos de elección popular... los políticos nunca
leen y menos si se trata de averiguar qué piensan sus electores.
Es una lástima que así de triste sea nuestra realidad.
En nuestras manos está cambiarla. Vayan velando sus armas
(intelectuales) y arremetan en contra de sus candidatos... el
país nos necesita.
Noticia de última hora... Vamos de mal en peor. Carlos
Abascal es el nuevo secretario de Gobernación. ¡Cuidado!
Empieza la cacería de brujas en contra de los que piensan
y escriben en este país.
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