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¿Qué Es La Justicia?


Tal y como lo propuse la semana pasada, con la cabeza fría, he tratado de analizar los últimos acontecimientos que se han sucedido tanto en el ámbito nacional, como en el internacional, en el rubro de la justicia. Antes que nada debo reconocer, que si no respetamos las decisiones de las máximas instituciones encargadas de dictar justicia, estamos ante el comienzo de la ingobernabilidad y la anarquía. Por lo tanto asumo que las autoridades encargadas de dictaminar libertad a Raúl Salinas de Gortari y a Michael Jackson, hicieron lo que su conciencia y su inteligencia les dictaron.

Por otro lado, después de pensarlo profundamente y de escuchar las voces de distintos especialistas (no como yo, que nomás hablo a lo baboso) he llegado a varias conclusiones:

  a) La justicia, (A la Justicia se le puede definir como el arte de hacer lo justo, y de "dar a cada uno lo suyo" (Ars Iuris), básicamente esto nos dice que: justicia es la virtud de cumplir y respetar el derecho; es el poder exigir y otorgar derechos a cada individuo) es un concepto intangible muy difícil de definir y por lo tanto, también es casi imposible que todos lleguemos a un acuerdo en cuanto a su alcance y a su definición.

  b) Bajo este concepto, tal vez deberíamos abocarnos a tratar convocar a la seguridad, el respeto y a la paz como formas de convivencia. Si existe la tranquilidad de que nuestros seres queridos puedan salir a las calles sin que nos quedemos con la angustia y la incertidumbre de ¿regresarán? ¿no les irá a pasar nada?... Entonces hay paz y hay seguridad.

  c) Mi pregunta es la siguiente: ¿En México existe esa tranquilidad y esa paz? No necesito esperar su contestación, la respuesta es: ¡No! No existe. Todos vivimos con la zozobra de que nos asalten, de que enfrente nuestro haya un ajuste de cuentas y de que una bala perdida hiera a algunos de nuestros seres queridos. Eso sin mencionar, que ya salimos a la calle con la absoluta disposición a no rebelarnos ni enfurecernos en caso de ser sujetos de un asalto. Y si por desgracia, se nos llegara a ocurrir la peregrina idea de lucir alguna joya o algún lujo producto de nuestro esfuerzo, pues también debemos entender que eso es una invitación a un secuestro del que nunca llegaremos a reponernos totalmente.

d) Y finalmente, si le exigimos a un representante de la ley que cumpla con su trabajo, nos veremos ante la impotencia de que pocos días después, constatemos su deceso como una venganza artera del crimen organizado que campea libremente por todo el país (como fue el caso del agente José Pedro Madrigal Trejo, quien había incautado casi 300 kg. de cocaína en el aeropuerto de la Ciudad de México y como recompensa, fue brutalmente masacrado a los pies de su casa y de su familia).

En pocas palabras, un crimen cometido de manera inteligente y bien encubierta, un buen equipo de abogados defensores y una gran cantidad de dinero, le garantizan a los delincuentes su impunidad o al menos su pronta libertad. En cambio, a la ciudadanía común y corriente, que quiere vivir tranquilamente, sólo le queda encomendarse a la divinidad en que ella confíe para no ser víctima de su misma miseria y su intrascendencia para la justicia. Porque a los encargados de impartir justicia en este país, tanto en el ámbito federal como local, mientras no sufran en carne propia las consecuencias de la inseguridad, seguirán asegurando que no hay nada de qué preocuparse y que todo está bajo control... ¿Acaso ahora habrá que inculcar en nuestros hijos la astucia y el cinismo en lugar de la ética y la civilidad como formas de triunfar en esta sociedad? Son dudas muy recurrentes que yo tengo y ustedes... ¿qué piensan?
 
 
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