Las Advertencias
Advertir: Llamar la atención de alguien sobre
algo, hacer notar u observar.
“Que conste que te lo advertí” Estas son usualmente las palabras
que más pueden molestar u ofender a alguien que, habiendo sido
prevenido sobre algún posible contratiempo, no hizo caso, y dejo
que aquello que tenía que evitar, sucediera.
Pues bien, ahora se los voy yo a decir a ustedes (aunque se molesten),
hay varios problemas de gran dimensión que si no tomamos conciencia
y los tratamos de resolver ahora que estamos a tiempo, después
va a ser imposible. En primer lugar tenemos el agua... La desertificación
del territorio nacional que estamos provocando, va a representar
a corto plazo, un problema más grave que el desempleo, el hambre,
la miseria o la inseguridad. Sí, ya sé, muchos de ustedes dirán...
¡méndigo catastrofista! No es para tanto, en mi casa sí tenemos
agua. Yo les propongo que cierren sus llaves del agua por 5 días
y entonces, de manera muy somera, averigüen lo que están padeciendo
los habitantes de algunas colonias de la Delegación Iztapalapa.
¿Cuánto a que no se atreven? Pues bien, esa pequeña muestra de
sufrimiento, será una pequeña broma, frente a los que posiblemente
enfrentemos en la Ciudad de México en unos 5 a 8 años. Muchos
también se preguntarán: ¿y yo que puedo hacer desde mi casa? No
desperdiciar una gota de agua... Y tratar de convencer a nuestros
vecinos de que no lo hagan... (aunque nos manden a volar).
Otro problema que se está cociendo es el alto costo del petróleo.
Por primera vez en la historia, la mezcla mexicana del crudo está
en niveles que nunca hubiéramos imaginado (aproximadamente 46
dólares por barril). Surge la pregunta... ¿Eso también es malo?
La respuesta es sí. México es un país exportador de crudo, pero
importa gasolinas y derivados del petróleo. Les recuerdo que hace
muchos años, se cerró la Refinería de Azcapotzalco, lugar en donde
se producía gasolina para consumo interno. La enorme y desproporcionada
carga fiscal que pesa sobre PEMEX, no le permite realizar inversiones
para construir más plantas de refinación. Por lo tanto, en el
corto (cortísimo) plazo, nos va a salir más caro el caldo que
las albóndigas (lugar común muy socorrido), pues vamos a vender
un petróleo muy caro (aunque es uno de los petróleos más baratos
del mundo, comparado con el Brent de Londres o las mezclas árabes)
y vamos a comprar una gasolina muchísimo más cara. Los primeros
perjudicados vamos a ser todos, pues el precio de las gasolinas
afecta todos los insumos de una ciudad como la nuestra, eso sin
contar el precio de los transportes. Y entonces yo me preguntaré
¿en dónde estuvo el beneficio de los excedentes en el precio del
petróleo?
Aunque ustedes no lo crean, tengo limitaciones de espacio, por
lo que tengo que ser breve y conciso (cosa que me cuesta mucho
trabajo, pues soy muy rollero), así por hoy les dejo estos dos
temas para su análisis y consideración. Si tienen alguna duda
al respecto es cuestión de que investiguen un poco o que pregunten
a alguien que esté bien informado. Si hay en ustedes un poco de
madurez y responsabilidad, se darán cuenta que no es chiste ni
los estoy aterrorizando... es la pura y neta verdad. Si no los
llega a afectar a ustedes, será porque van a vivir muy poco, lo
que sí es seguro, es que sus hijos vivirán un infierno (eso sin
contar los temas que no he tocado y que dejo para otra ocasión).
¡QUE CONSTE QUE SE LOS ADVERTÍ!
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