Bendiciones Odiosas:
Bendecir: Conceder la Providencia divina
bienes o prosperidad a una persona. Bendición: Acción
o resultado de bendecir.
Muchos de ustedes, amigos lectores, deben recordar cuando nuestra
madre nos despedía con una bendición antes de salir de casa. Y
también muchos recordarán que llegó un momento en nuestras vidas
(la adolescencia), en la que preferíamos no recibir dicha bendición
por considerarla inútil, fútil o bochornosa. Es más, en el caso
de los hombres, al llegar a la adolescencia (¡ah, qué etapa tan
odiosa!), nos negábamos a darle un beso o a recibirlo por parte
de nuestro padre. Pasados los años, con un grado mayor de madurez
y de raciocinio, recuperamos el gusto y la gratitud por dichas
bendiciones.
Bueno pues, los mismo nos pasa con algunas gracias, que si bien
no son bendiciones, si no les reconocemos su verdadero valor.
Por ejemplo: finalmente han llegado las lluvias y lo primero que
hacemos es quejarnos: ¡Qué lluvias tan molestas! Sin darnos cuenta
de la bendición que ellas implican, porque mucho se nos ha dicho
que “polvo somos y en polvo nos convertiremos”, lo cierto es que
somos básicamente agua y que el día que no podamos mantener el
nivel de hidratación adecuado, moriremos irremediablemente. Por
lo tanto las molestias lluvias representan la bendición de poder
a futuro, disponer del agua que tanta falta nos hace.
Asimismo, esta actitud de desprecio frente al trabajo no nos permite
apreciar su valor y su imperiosa necesidad. Por lo tanto, mucho
ayudaría que dejemos a un lado esa permanente obsesión por quejarnos
por todo, hasta de lo bueno. Bienvenido el amor, las lluvias,
el trabajo y todas aquellas odiosas bendiciones que nos permiten
una mejor opción de vida.
Finalmente, ya sé que muchos de ustedes han de pensar, este loco
le atribuye a la Divinidad, lo que es nuestra responsabilidad.
Así es, cada logro, cada beneficio, cada éxito obtenido, es gracias
a nuestro esfuerzo; pero no neguemos la bendición (divina) de
la vida y, que gracias a ella podemos luchar y disfrutar la posibilidad
de quejarnos o de felicitarnos por todo lo que nos rodea y por
todo aquello que nos procuramos con un poco de honestidad y decencia.
Aprovecho esta oportunidad para congraciarme por algo que hace
pocos días yo mencionaba como urgente medida: el parcial cambio
del régimen fiscal a PEMEX y que le permitirá realizar futuras
inversiones; ojala que así sea y no que este modificación beneficie
al sindicato o a funcionarios corruptos. Cada cambio, cada acción,
cada segundo nos debe proporcionar alegría. No nos quejemos hasta
que, efectivamente ese cambio se convierta en una mala experiencia.
|