La Indefensión Absoluta
Durante años he vivido conforme, aunque con el pesar de que muchísima
gente siempre me diga que me parezco a un amigo, a un tío, a un
cuñado, vamos, me parezco hasta al chofer de la ruta del pesero
que los lleva a su casa. Tengo rasgos físicos que podríamos llamar
comunes y corrientes, soy como “perro café”, todos iguales. Sin
embargo, ahora resulta que parecerse a alguien es delito. El caso,
ustedes lo conocen, el señor Joaquín al parecer fue confundido
con Vicente Carrillo Fuentes, hermano de Amado, el llamado “Señor
de los Cielos” y su sucesor en al manejo y control de uno de los
cárteles de la droga. Ya cuenta con una orden de arraigo y habrá
que ver hasta donde para el asunto. Sin embargo, lo más patético
del asunto es que, en cambio, René Bejarano, que no se parece
a nadie y está filmada y documentada su corrupción, ya fue exonerado.
Durante años, hemos dicho que preferimos enfrentarnos a los maleantes
que a las autoridades, hoy más que nunca se confirma esta situación.
Ya no sabemos de quién defendernos. Mejor que publiquen una lista
de presuntos delincuentes buscados por la policía, para revisar
las posibles similitudes, no vaya a ser que también a uno le toque
“fresco bote”.
Si a eso le agregamos las evidentes deficiencias que se presentan
en las Procuradurías, tanto en la federal como en las locales,
para armar y sustentar sus acusaciones, nos daremos cuenta de
la absoluta ineficacia e ineficiencia de nuestros cuerpos policiales.
Todos los casos se les desmoronan y terminan saliendo exonerados
los acusados. ¡Ah!, pero si alguien clona su tarjeta de crédito
o su credencial del IFE y se dedica al fraude, el que tiene que
pagar las consecuencias de esos delitos es usted, por no fijarse,
por no cuidar sus documentos y por tener tarjetas de crédito.
Ante esta perspectiva, ya no sabe uno si salir a la calle, dejarse
el bigote o rasurárselo; raparse la cabeza, usar lentes de contacto
o someterse a operaciones de cirugía plástica cada seis meses
para no presentar así, un blanco fijo. No tener ningún documento,
o como Raúl Salinas de Gortari, tener un juego completo de pasaportes
y credenciales falsas para tener varias identidades (de cualquier
modo se considera delito menor).
¿Qué vamos a tener que hacer para vivir tranquilos? Por lo pronto,
vivimos en la indefensión absoluta...
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