Las Promesas:
El pasado domingo, en una ceremonia muy lucida (expresión típica
de reportero de sociales) Andrés Manuel López Obrador, anunció
sus compromisos de campaña. Cincuenta puntos que serán el eje
ideológico a lo largo de su viaje hacia la lucha por la presidencia.
En primer lugar, habría que aclarar algunos pequeños puntos: todos
los suspirantes (término acuñado por Jorge Zepeda Patterson),
tal vez no se han percatado que apenas están en precampaña.
Ninguno ha sido declarado oficialmente candidato por su partido.
Bueno, miento, Bernardo de la Garza, ya ha sido designado por
el Verde Ecologista, pero, seamos sinceros, está muy lejos de
lograr su objetivo. Por lo que respecta a los tres partidos con
un número significativo de seguidores, la derecha representada
por el PAN; la izquierda por el PRD y un lugar en el limbo propiedad
del PRI; están haciéndose pedazos, trizas y cachitos en algo que
los clásicos llaman: luchas fratricidas (litigio encarnizado entre
hermanos) para escoger, no al mejor candidato, sino al que según
“las bases” (a quienes nunca consultan) garanticen el triunfo
y como consecuencia la viabilidad sociopolítica de un México moderno
(o dicho en otras palabras: el enriquecimiento de los miembros
del partido que logren un huesote).
Tomando en cuenta esta etapa preliminar, sorprende mucho que todas
las precampañas apunten a la seguridad de su representatividad.
Primero tendrían que asegurar la nominación de su partido, para
lo cual yo les aconsejaría realizar un trabajo interno con el
fin de convencer a sus correligionarios. De otro modo, creo que
lo que están haciendo es un esfuerzo inútil. De nada les servirá
convencer al electorado nacional, sino no obtienen el apoyo de
la dirigencia de su instituto político. Otra posibilidad es que
si comienzan la precampaña con tanta anticipación, vamos a llegar
a los tiempos políticos correspondientes a la campaña oficial,
es decir los primeros meses del año entrante ya hartos, cansados
y fastidiados por tanta promesa. De hecho, en este momento, yo
ya estoy cansado de oír tantas promesas que sé que no van a cumplir.
Porque finalmente, y esta fue la razón por la que se me ocurrió
escribir esta perorata, prometer no obliga a cumplir nada.
Tenemos décadas de venir escuchando la misma sarta de mentiras:
México entrará al primer mundo; los pobres dejarán de serlo; el
salario mínimo tendrá incrementos muy superiores a la inflación;
el campo recibirá todo el apoyo necesario para abandonar su situación
de miseria extrema; la educación recibirá el 7% del presupuesto
de egresos (el mayor en la historia); se construirá toda la infraestructura
carretera y aeroportuaria necesaria para que comunicar hasta el
último rincón del país; el sector energético recibirá la mayor
inversión para asegurar la viabilidad económica de México... ¡Nuestro
México!
Suenan padrísimas...¿verdad? Sí, solo que no dejan de ser promesas
y mientras no nos digan cómo piensan lograr tanta maravilla, no
dejan de ser viles promesas, mentiras, abusos retóricos que pretenden
engatusarnos para votar por ellos. La verdad es que a nuestros
políticos les falta madera de estadistas. No conocen los tiempos
políticos. Primero aseguren su candidatura, después diseñen un
programa de trabajo, y sobre todo, expliquen cómo piensan llevar
a la práctica cada una de esas promesas. Sólo entonces estarán
en la posibilidad de pedir el voto, el apoyo, a la ciudadanía.
Yo por lo pronto, les prometo seguir dando lata y escribiendo
tarugadas (eso sí lo puedo cumplir y se los garantizo).
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