Rebeldes Con Causa
Hace no poco tiempo, más de 54 mil jóvenes; algunos de ellos no
tan jóvenes, pues es la segunda o tercera vez que lo hacen; presentaron
exámenes en las distintas instituciones de educación superior,
tratando de obtener un espacio, un lugar, para tener acceso a
una preparación que les permitiera tener una mejor forma de vida
y por consecuencia, satisfacer sus aspiraciones a una vida mejor.
El resultado no fue nada halagador, apenas unos 5,000 de ellos
pudieron, efectivamente, obtener un lugar y muchos de ellos, ni
siquiera en la carrera que deseaban.
Esta desgracia masiva que enfrentan los jóvenes, da lugar a una
justa indignación, a múltiples y constantes manifestaciones de
rebeldía, oposición y generan descomposición social. La mayoría
de la gente dirá, pero manifestándose e impidiendo el libre tránsito
de sus semejantes no se resuelve nada. No, efectivamente no. Pero
tratemos de ponernos en su lugar. Tramitemos una educación primaria
muy deficiente, en compañía de varios hermanos en una situación
económica muy apretada. El paso por la secundaria no mejora en
nada la situación, de hecho considerando la inflación y los imponderables
que se van presentando en una familia, las cosas se ponen peor.
Pensar en una universidad privada es imposible, un sueño inalcanzable.
Se presenta el examen para ingresar a las instituciones de educación
media superior, léase Vocacional o Preparatoria de la UNAM y dada
la saturación, la sobrepoblación, y la exasperante falta de espacios,
no se logra ese anhelado ingreso. ¿
Qué sucede entonces? Dos cosas: los que sí obtuvieron un lugar,
descansan en sus laureles, pues saben que hagan lo que hagan,
estudien o no, ya tienen asegurado su lugar en la UNAM o en el
Politécnico (obviamente estoy haciendo una visión generalizada,
habrá honrosas excepciones). Los que no tuvieron la fortuna de
obtener ese ingreso, tramitan su educación media superior en una
institución privada, pasando penurias para pagarla y bajo la presión
de que el futuro es incierto. Llega el momento del examen de admisión
a la escuela profesional... imaginen el escenario: la preparación
es deficiente (situación ya demostrada por organizaciones internacionales),
hay una presión psicológica desgastante, pues el joven (o jovencita)
sabe que de ese resultado dependerá su futuro, sus padres ejercen
otra presión más fuerte... “si no entras a la universidad, te
me pones a trabajar”; si el muchacho tiene una novia y quiere
o aspira a formar una familia, sabe que sin estudios no logrará
su cometido.
¡Lógico! Al llegar al examen, se obnubila (se ofusca), empieza
a fibrilar, suda, se le bloque la mente y responde tarugadas,
aunque haya sido un brillante estudiante. El resultado, su vida
se fue al demonio. ¿Y de quién es la culpa? ¿Acaso del joven por
tener que en enfrentar una situación tan apremiante, cuando todavía
no está preparado para hacerlo? ¿Acaso de sus padres por tener
hijos como conejos, sin pensar en el futuro de ellos y de la sociedad
en general? ¿Acaso del gobierno, que años van, años vienen y no
piensa en la necesidad de incrementar la oferta de educación profesional?
¿Acaso de las universidades privadas que no ofrecen programas
de becas para alumnos brillantes? ¿Acaso de una sociedad que no
valora el esfuerzo de un joven que pone todo su empeño en ser
alguien y no encuentra los instrumentos ni la infraestructura
para lograrlo?
Y conste que estoy hablando de los jóvenes que verdaderamente
quieren estudiar (los que pasan por la vida haciéndose majes,
que les vaya como les vaya, no me importan). Esta apremiante situación,
más las limitantes que le ofrece la sociedad, más un incipiente
rencor social, orilla a los jóvenes a buscar formas de subsistencia
remunerables y satisfactorias, aunque en algunos casos no sean
legales. Que conste que no es justificación, porque además, mi
hijo fue uno de esos afortunados que sí pudo ingresar a la universidad.
Sólo quiero sembrar la duda, para que luego no nos quejemos. México,
requiere, necesita, le urgen, instituciones de educación superior
que le permitan a su juventud materializar sus aspiraciones.
Recordemos que según la constitución, la educación deberá ser
obligatoria y gratuita... si no lo podemos lograr, entonces borremos
ese artículo, de otro modo no estamos siendo coherentes. Ahora
bien, inaugurar universidades aquí y allá, no son enchiladas (oíste
Andrés Manuel), se requiere de instalaciones, equipamiento, infraestructura
y sobre todo un profesorado capacitado. ¿Está México en posibilidades
de realizar este esfuerzo? ¿Verdad que las cosas no son tan fáciles
como parecen? ¿Verdad que tenemos qué pensar en quién nos ofrece
soluciones a los problemas y no votar a lo baboso? Por eso, se
llama esta sección, el Rincón del Buitre.
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