La Plaza del Angel
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  La Encuesta del Angel
A cuantos salarios mínimos asciendo su ingreso mensual?

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Responsabilidad Social:


He de reconocer que en varias de mis colaboraciones, he concentrado toda mi redacción en demoler el esfuerzo gubernamental por tratar de darle orden y coherencia a nuestra sociedad. Sin embargo, hoy me hice el propósito de ser equitativo y para serlo, debo igualmente, hacer un esfuerzo por evidenciar la absoluta falta de conciencia social que prevalece en nuestras comunidades.

Así es. Qué fácil resulta echarle la culpa de todo a “papá” gobierno. “No hay seguridad”; “Todo es un desorden”; “Méndiga corrupción, nos está acabando”; “No hay quien vigile”; “La ciudad es un asco”; “Siempre que llueve se inunda toda la ciudad”... etc., etc. ¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en la responsabilidad que tenemos dentro de estas quejas? Por ejemplo, respecto a la seguridad ¿hemos tenido la delicadeza de enseñar a nuestros hijos (que sí son nuestra responsabilidad), el valor de la honestidad y la honradez? Supongo que algunos lo habrán hecho, otros estoy seguro que no, pues mis hijos van a una escuela supuestamente de muy buen nivel y la verdad es que la conducta moral y ética de los chamacos está más cerca de la de un reclusorio que de la de una escuela... y eso es culpa de los padres de los chamacos, no de la escuela. Las inundaciones, son culpa de la ciudadanía que tira a la calle cuanta porquería se le atraviesa por las manos; son muy pocos los que tienen la mínima cordura de guardar el papelito hasta encontrar un bote de basura. Por la misma razón, nuestras calles son un espectáculo digno del infierno de Dante, llenos de basura, desperdicios, bolsas de toda clase de alimentos y golosinas, heces fecales de las mascotas, latas y envases de refrescos y cervezas (y lo peor, en algunos casos, llenos de orines). La corrupción, no existiría, si nosotros como personas mayores, no enseñamos a las generaciones que nos suceden a tratar de arreglar las cosas con una “mordida”. Para que exista la corrupción, se necesita alguien que acepte el soborno y alguien que lo ofrezca.

Por lo tanto, aceptemos nuestra cuota de culpa y hagamos algo por corregir esos errores, y es ahí en donde tiene un lugar nuestra responsabilidad. Hace algunos días aseguré que todos tenemos algo que hacer para tratar de mejorar el mundo, pues bien, es aquí en donde empieza esa obligación. En nuestro entorno, en nuestra comunidad, en nuestra ciudad y finalmente en nuestro país. ¿Quiénes van a cuidar nuestros bosques y selvas? ¿Los españoles, los alemanes, los norteamericanos o nosotros mismos: los mexicanos? ¿Quiénes van mantener limpias nuestras playas? Pues los mexicanos, los dueños, los propietarios de esas maravillas naturales. Y el mismo nivel de responsabilidad lo tenemos en todos los aspectos de la vida nacional.

Y para comenzar, podríamos, por ejemplo, respetar los semáforos, las leyes básicas de convivencia, no rayar coches estacionados por pura envidia (¡malditos!), o romper espejos o robar tapones... nomás por molestar. ¿Por qué ese miserable tiene un mejor coche que yo? Pues porque trabaja y se esfuerza por conseguirlo... nomás por eso. Dejemos la envidia, la holgazanería, las frustraciones, las quejas, los pequeños delitos y las pequeñas infracciones. Aprendamos a vivir en una comunidad en la que todos nos hagamos co-responsables de la seguridad, la limpieza, la convivencia y la eficaz operación de nuestra sociedad. En una de esas y rebasamos a las autoridades y ya no las necesitaremos.

Sí, las cosas están mal, pero es también nuestra obligación hacer algo por mejorar, no sólo quejarnos.
 
 
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