Saludos lectores de todo el mundo (hoy amanecí con el síndrome
de Hugo Sánchez). Probablemente estemos empezando a acostumbrarnos
a algo que, de facto, debería ser escandaloso y muy preocupante.
Todos los días hay algún tipo de marcha, manifestación o bloqueo
que estrangula a la ciudad, la parte en pedazos y le parte su...
función vital que es, vivir.
Y lo peor del asunto, es que cada mañana imploro al cielo para
obtener respuestas, pregunto a mis amigos, trato de informarme
en los periódicos, escucho noticieros de radio y televisión
y finalmente me quedo igual, sin saber por qué nadie hace nada.
Bastan tan solo 50 sombrerudos (el hecho de usar sombrero no
es el motivo de mi queja) machete en mano (de ahí el anglicismo
utilizado en el título de esta colaboración), para armar un
margallate fuera de todo tipo de control. En la mayoría de los
casos, están perfectamente vigilados, asesorados y auspiciados
por la las autoridades. Y por si eso fuera poco, surgen múltiples
incógnitas, como por ejemplo: ¿De dónde sacan los fondos para
solventar autobuses de pasajeros de lujo? ¿Quién los patrocina?
¿Por qué el gobierno les teme tanto y peor aún, por qué esperar
a que hagan acto de presencia para resolver los problemas? ¿Es
acaso esa la única forma de resolver nuestras demandas? ¿Para
qué sirve la ley? ¿Somos una sociedad civilizada? ¿A alguien
le importa lo que está pasando?
Y finalmente, muchas de las demandas o quejas de estos huérfanos
(ustedes entenderán la analogía) tienen un justo reclamo, una
necesidad de equidad que requiere ser resuelta... ¡Pero no Marchen!
(literalmente) los demás habitantes de la otrora “región más
transparente” (aunque no lo crean, alguna vez lo fue) también
tenemos derechos y sobre todo necesidades. No es posible que
desperdiciemos horas estacionados, varados (como cubanos en
el mar Caribe) sin poder avanzar ni para atrás ni para adelante...
simplemente allí, abandonados, sin esperanza.
¿Por qué, y este es un reclamo que ya viene desde hace muchos
años, no deportar, desterrar o en buen español, descentralizar
a todas aquellas instituciones gubernamentales susceptibles
de enfado, queja o discordia? A saber: la SAGARPA, la Comisión
Nacional del Agua, la SHyCP, la SEP, y ya de una vez, entrados
en gastos, la Secretaría de Marina, CFE, PEMEX, etc. (la lista
es mucho más amplia) Yo estoy seguro que si ubican estas dependencias
en Irapuato, Pénjamo, Huatabampo, Tuxpan o Salina Cruz, (por
mencionar algunas opciones) se resolvería parcialmente el asunto
y nótese que dije “parcialmente”, pues los reclamos seguirán
y la urgente necesidad de proporcionar justicia, también seguirá;
pero por lo menos, los sufridos habitantes de la inmensa y desproporcionada
zona metropolitana, viviremos un poco más en paz.
Por cierto, en muchos países, las universidades también son
erradicadas de las grandes urbes y buscan localidades más pequeñas
para ubicar sus campus estudiantiles... También sería una buena
opción ¿o no? Recordemos que en épocas de Ernesto P. Uruchurtu
(Regente del Distrito Federal por 3 sexenios), se negoció con
el Gobierno del Estado de México y con Hacienda, una serie de
incentivos fiscales para fomentar la instalación de plantas
industriales en los “lejanos” municipios de Naucalpan y Tlanepantla
y no en la Ciudad de México. Es tiempo de diseñar estrategias
a largo plazo para rescatar a esta ciudad de la sed, el hambre,
la inseguridad, la sobrepoblación y el “machete power”. Grandes
urbes, requieren grandes soluciones y por supuesto “muchos pantalones”
para ponerlas en práctica (por cierto, ahora las mujeres también
usan pantalones) ¿Alguno de los precandidatos a Jefe de Gobierno
del Distrito Federal habrá considerado esta posibilidad? Mucho
me temo que no. Tal vez la respuesta, para que sea atendida
mi demanda, sea que me plante frente al Palacio de Gobierno
del DF, machete en mano y bloquee el tránsito vehicular. Por
lo menos las experiencias pasadas, demuestran que así se resuelven
las cosas en este país, y en especial en esta ciudad.
Por lo pronto, yo ya hice una propuesta, porque a mí, no me
parece que tengan a esta ciudad secuestrada.