Vivienda Incomoda
En esta semana de puente vacacional regresaré a lo banal y superfluo,
de cualquier modo, los miles y miles de lectores de esta columna
estarán disfrutando de las veraniegas playas de algún destino
turístico o por lo menos de Oaxtepec o Tepetongo.
Hace poco empecé a reflexionar sobre lo inconscientes que somos
para tomar algunas decisiones que, por no analizarlas concienzudamente,
en poco tiempo alterarán totalmente nuestras vidas; una de ellas
es comprar o rentar un departamento o una casa. Siempre que buscamos
el lugar en donde vamos a vivir, nos fijamos en trivialidades
como la de si la colonia es agradable o si nos alcanza para pagarla,
pero asuntos que estarán permanentemente en nuestro entorno nunca
son analizados o investigados. En esta ocasión voy a hacer un
pequeño recuento de las sorpresas que puede uno llevarse al adquirir
o rentar un bien inmueble.
En primera instancia debemos analizar la colonia, y más específicamente
la cuadra y a nuestros vecinos; uno nunca sabe qué clase de arañas
nos van a tocar y a la larga, ellos serán a quienes tengamos a
un lado de nuestras familias. Pero normalmente este tipo de monstruos
sólo aparece en la oscuridad, por lo tanto hay que vigilar a lo
largo de una semana la propiedad para averiguar detalles tales
como: ¿A qué se dedican? ¿Serán narcotraficantes?; ¿Será esa una
casa de seguridad de secuestradores o de la PGR (que vienen siendo
lo mismo)?; ¿Serán políticos y estará la casa permanentemente
rodeada de guaruras violentos y antropomorfos?; ¿En la vivienda
habrá jóvenes amantes del jolgorio y la farra y todos los fines
de semana seremos sometidos a escandalosas sesiones de música
y gritos?; ¿Cuántos vehículos tienen? Pues si exceden el cupo
de su estacionamiento, permanentemente tendremos coches estacionados
frente a nuestra puerta; ¿Hay infantes que les guste jugar con
pelotas o rifles de diábolos que puedan romper nuestras ventanas?;
¿Hay cerca una preparatoria o secundaria que vuelva nuestra casa
o departamento proclive a los “graffities”?; ¿Hay alguna cantina,
bar, antro o casa de juegos o maquinitas, lo que convierte a la
zona en una paraíso para el narcomenudeo, la venta y consumo de
alcohol?; ¿Hay a un lado un taller mecánico y se pasarán todos
los días de las 9 de la mañana a las 6 de la tarde con el torno
a todo lo que da o tendremos que escuchar a un hojalatero realizando
su labor muy a pesar de nuestro sueño o nuestro descanso?; ¿Es
una zona de desarrollo habitacional y la zona estará plagada de
trabajadores de la industria de la construcción y cada que pasen
enfrente de ellos nuestra esposa o hijas, serán sometidas a toda
una retahíla de piropos y “buenos deseos?; ¿Es una zona propensa
a celebrar fiestas religiosas con gran alharaca y júbilo? En estos
casos es maravilloso, pues al instalar la feria, le cierran a
uno el acceso a su vivienda por una semana y háganle como puedan;
¿Se pone enfrente de la entrada a nuestra propiedad algún día
de la semana, un mercado sobre ruedas y deja toneladas de basura
putrefacta en la calle?; y estas son tan sólo algunas de las “minucias”
que nunca ponderamos antes de adquirir o rentar una propiedad,
pues casi siempre llegamos a conocer nuestro futuro “nidito”,
entre semana y a las 11 de la mañana, cuando todo es maravilloso.
Claro está, que hay otras posibles incomodidades que tampoco nos
ponemos a sopesar como son: ¿Cada cuándo se va el agua en la zona?;
¿Es una construcción segura que no tenga problemas estructurales?;
¿Hay servicio de recolección de basura programado y eficaz?; ¿En
caso de que algún día tengamos invitados en casa, tienen ellos
en dónde dejar sus vehículos o tendrán que llegar en Metro o en
taxi, o peor aún, les robarán los espejos retrovisores, les rayarán
el auto o simplemente se llevarán toda la unidad?; ¿El tránsito
vehicular a las 7 de la mañana, hora en la que llevaremos a los
niños a la escuela es fluido o es un cuelo de botella?; ¿Hay vigilancia
y seguridad en la zona o las 7 de la noche se convierte en tierra
de nadie?; ¿Hay cerca un lugar en dónde adquirir aunque sea un
refresco o una pastilla para el dolor de cabeza o para hacerlo,
tendremos que sacar el coche y movilizarnos a 20 a cuadras de
distancia?; y todavía me faltan aspectos que analizar, pero ya
se me acabó el espacio.
¿Verdad que nunca nos ponemos revisar estas cuestiones que parecen
triviales, pero que a la larga harán de nuestra vida un infierno
o simple y sencillamente pasaremos mucho tiempo habitando una
vivienda incómoda?
Impriman esto y circúlenlo entre sus amistades como si fuera un
Manual para Renta o Adquisición de Propiedades.
|