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Nacionalismo O Patrioterismo:


“Mi hermana Bárbara, los días quince de septiembre hace una gran cena, adorna la casa con verdes, blancos y rojos, y entre escobazos va repasando desde temprano las gestas nacionales.”

Son palabras de Ricardo Garibay, en su libro “Cómo se Pasa la Vida”. En esta misma cita continua:

“Tocaban el himno. Esto del grito y el himno siempre nos ha matado de risa, pero era tal la seriedad de Bárbara, que un poco en solfa, sí es no es, bromas y verás, nos fuimos levantando. Marchaba el himno. Lo cantaban miles. Y de pronto estábamos mirándonos, graves, con no sé qué, un impulso amoroso se agitaba adentro. Nunca nos había sucedido.”

Efectivamente, hoy 15 de septiembre, tenemos la oportunidad para reflexionar sobre el fervor patrio y su diferencia con el alarde excesivo de un patrioterismo. México es un lugar muy especial, bendito en muchos aspectos, pero somos humanos, ocupamos un espacio dentro de la tierra y en ella, somos parte de una unidad llamada especie humana, que para bien o para mal, nos une y nos hace, si acaso no hermanos, por lo menos parientes cercanos.

Al festejar nuestro suelo patrio, se me antoja, además de disfrutar de las comidas, las bebidas, la familia y los amigos; aquellos privilegios que tenemos en él: la libertad, la alegría de vivir, una variedad infinita de paisajes y bellezas naturales que nos ofrecen igualmente oportunidades de desarrollo y de trabajo. Estas son tan sólo algunas de las maravillas que nos proporciona el haber nacido en esta tierra mexicana; honremos pues, un nacionalismo que nos une y nos obliga a celebrar y a gritar ¡Viva México!

Pero, no dejemos que el patrioterismo no nos permita darnos cuenta de los puntos que requieren mayor atención: millones de mexicanos no tienen qué celebrar, miles de niños no tienen un bocado que llevarse a la boca; la corrupción nos distingue y nos humilla frente a la comunidad internacional.

Igualmente el énfasis en lo uno que en lo otro. El orgullo de ser mexicanos, pero también la preocupación y la obsesión por hacer de México un lugar mejor, una tierra de justicia y equidad; de paz y de seguridad.

Ser mexicanos es motivo de satisfacción y de presunción. No serlo no es pecado ni motivo de vergüenza. Invitemos pues al mundo, a la humanidad, a celebrar que hay un país demócrata, amigable y que recibe a sus hermanos con los brazos abiertos y con el corazón dispuesto. Porque ese es el México que debemos fomentar y cultivar, un país generoso, justo, equitativo y fraternal. ¡VIVA MEXICO!.
 
 
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