Masoquismo Puro
Masoquismo: Perversión sexual del que
busca el placer en el dolor.
Cuántas veces nos hemos encontrado en nuestro camino personas
a las que cometemos el error de preguntarles: ¿Cómo estás? Y a
partir de ese momento es imposible detener el caudal de tragedias
que brotan de lo más profundo de su ser y que se abigarran en
su boca para ser expelidas a un ritmo constante e interminable.
Obviamente después de haberlas escuchado por 15 o 20 minutos,
nuestra visión de la vida se vuelve sombría, negativa y nos abatimos
de tal modo que tardamos mucho tiempo en recuperarnos. La consecuencia
es que la siguiente vez que encontremos a esa persona, evitemos
la pregunta fatal y sólo le digamos “Nos vemos otro día”.
Este tipo de seres que encuentran en la tragedia, en la catástrofe,
en el sufrimiento perenne una forma de sublimación del dolor,
son verdaderamente patéticas... Habiendo tantas cosas que festejar
y que celebrar. Obviamente son muy pocos aquellos que lo tienen
todo, porque sí los hay, definitivamente que sí los hay. Pero
también resulta muy tonto compararnos con ellos. Todos estamos
conscientes de que las comparaciones no conducen a ningún lado,
de hecho, la única persona con la que merecemos compararnos es
con nosotros mismos y esto siempre con la voluntad de encontrar
avances o retrasos.
A qué viene toda esta retahíla de filosofía barata, pues a que
en el último mes miles, cientos de miles y tal vez hasta millones
de seres humanos, tanto de México como de otros países (Estados
Unidos y Japón) han sufrido los embates de la naturaleza (a la
que, gracias a la soberbia humana seguimos sin concederle su poderío
y su fuerza incontenible). Esta gente que lo ha perdido todo tiene
absoluta razón de quejarse... de encontrar dolor en su alma y
buscar compasión en sus semejantes, pero aún así, delante de una
tragedia de dimensiones tan grandes, en pocos días encuentra la
manera de reconstruir su vida, de ver hacia delante, de buscar
soluciones y no dejarse arrastrar por la aguas (literalmente).
Si fuéramos un poco más maduros encontraríamos que la vida es
hermosa, con altibajos, con sinsabores, pero finalmente es la
única oportunidad que tenemos de trascender, de dar y recibir
amor... Quien me diga que el amor se manifiesta con dolor, está
muy tocado del cerebro. Hay mil formas de amar y todas conducen
a la paz. Si este mundo tuviera amor, tendríamos paz. Sí, ya sé,
suena a refrán cursi, tal vez lo es, pero nunca estará de más
recordar que hay muchos motivos para cada día levantarnos con
voluntad y dar gracias a la divinidad por concedernos nuevamente
la oportunidad de rectificar errores o para continuar haciendo
bien las cosas. Habrá quienes deben muchísimo dinero (debemos),
quienes tienen enfermedades, quienes no tienen una pareja, pero
si lo analizamos bien, tenemos vida. El dinero es material, es
el camino no la meta; hay ejemplos maravillosos de mexicanos que
teniendo limitaciones físicas han logrado sobresalir; y finalmente,
analicemos por qué no hemos logrado mantener una relación emocional
estable... ¿no será por nuestra culpa... por nuestros egoísmos,
por la falta de diálogo, por ser unos insatisfechos que nada nos
complace y nos gusta el masoquismo en su más pura expresión?
No hagamos del dolor una forma de vida, ayudemos a quienes verdaderamente
lo necesitan, esa es una forma de amor y una forma de paz interior.
Ellos verdaderamente lo necesitan, tal vez en algunos casos, a
pesar de su desgracia ellos tienen más que nosotros, pero ayudando
y dando amor, recuperaremos eso que hemos perdido sin darnos cuenta. |