Historias De Fuerza
Muchas han sido mis colaboraciones en las
que procuro hacer ver a la gente, de manera muy sencilla, a veces
hasta pueril, ciertas observaciones o necesidades que requieren
de nuestra parte una mayor atención; pero también hay veces que
hay que abrirle espacio a la fe, a la fuerza y a la perseverancia.
Hace pocos días (muy pocos), parte de nuestro territorio fue abatido,
arrasado, mutilado por dos huracanes (Wilma y Stan; hombre y mujer
para que no se quejen por la equidad de género) y dejaron detrás
de ellos destrucción, dolor y hambre.
En estos casos en los que la madre natura suele ensañarse con
quienes la ofenden (la especie humana), los mexicanos somos sobresalientemente
solidarios para ayudar y contribuir a la reconstrucción de una
forma de vida. Si bien este paso tormentoso pasó por varios estados,
los más afectados fueron Chiapas y Quintana Roo, específicamente
la Riviera Maya. Hay otros que sin tanta promoción también fueron
afectados: Veracruz, Puebla y Yucatán. Nuestra obligación y compromiso
como compatriotas y como seres humanos, es ayudar, y creo que
sí lo hemos hecho, aviones, barcos, y transportes terrestres,
guiados y conducidos por miles de almas generosas han llegado
hasta esos lugares abatidos por la desesperanza.
Sin embargo, quisiera hoy abrir un capítulo especial de admiración
y respeto por la gente de Cancún, Cozumel, Isla Mujeres y zonas
aledañas. ¡Qué voluntad para recuperarse y para reconstruir
y limpiar!. Cierto es que el gobierno y la iniciativa
privada han ayudado mucho para poder realizar esta labor. Se ha
llegado a criticar hasta el grado de decir que sólo se ha concentrado
el esfuerzo en esta zona y que se han abandonada zonas de igual
o peor panorama. Yo creo que el Gobierno ha hecho su parte, igualmente
se ayudó en Chiapas que en Quintana Roo; obviamente llegar a comunidades
en la serranía chiapaneca cuesta mucho más trabajo y sin embargo,
Josefina Vázquez Mota, Secretaria de Desarrollo Social, lo ha
hecho. La repartición de víveres y ayuda, en la mayoría de los
casos, termina estando en manos de autoridades locales y municipales
y como siempre, hay sujetos huérfanos (carentes de vínculo materno)
que hacen de la ayuda un vehículo de extorsión política y partidista.
Vaya para ellos una enérgica mentada de ma..re (sólo falta la
“d”, por si alguien no se da cuenta). Esta situación es nuevamente
el resultado de una educación carente de valores, de ética y civilidad.
Pero, al paso de los días, me sigue admirando la voluntad y el
empeño que han puesto los habitantes de las zonas turísticas por
recuperarse lo más pronto posible. Son un ejemplo de energía,
de disposición y de trabajo. Mucho hay que reconocerles y el tiempo
será el testigo. Sí, todos necesitamos ayudar. Sí, el gobierno
tiene que ayudar y proporcionar elementos para reconstruir. Pero
también hay que reconocer que se requiere trabajo y voluntad para
emerger de la desgracia. Eso es una ley de vida: o nos ayudamos
nosotros mismos o nadie lo hará. Por lo tanto, un reconocimiento
al gobierno por cumplir su trabajo y su obligación (también es
ético declararlo cuando lo hace); una felicitación a la ciudadanía
por su ayuda y solidaridad; un abrazo y una mano de esperanza
para nuestros hermanos; pero también, un gran reconocimiento a
la gente que no espera con la mano extendida y se pone a trabajar,
los admiro muchísimo. ¡Bien por ellos! |