Conducta Infantil
Seguramente muchos de nosotros, cuando éramos
niños, esperábamos a que nadie nos estuviera viendo para hacer
las maldades propias de la conducta de un infante. El problema
es que pasados los años, a muchos adultos se les quedó la costumbre
de seguir haciendo “travesuras” si nadie los está viendo o vigilando.
Y los ejemplos abundan: los que se pasan la luz roja del semáforo;
los que se meten en sentido contrario; los que tiran basura en
la calle; los que hacen bromas de mal gusto a los vecinos; los
que hacen trampas en el juego o en la oficina; los que se roban
los ceniceros o las toallas de los hoteles; los que se comen cosas
en los supermercados... ¡ah! Pero que no estén frente a una autoridad
o a una persona a la que estén tratando de impresionar, porque
se convierten en la persona más civilizada y honesta sobre la
faz de la tierra. Es más, esta comprobado que los mexicanos en
cuanto salen de su país se vuelven respetuosos de las leyes. ¿Cuántos
mexicanos que están de turistas en Estados Unidos son respetuosos
y limpios? ¡Todos! Hacen fila con toda tranquilidad y sin protestar,
cruzan por las esquinas, no se roban nada y si llegan a rentar
un vehículo, manejan con toda propiedad y responsabilidad...
¿Por qué? ¿Por qué somos así los mexicanos? No
entiendo ¿Qué nos costaría ser igualmente respetuosos dentro de
nuestra casa, en la calle o en cualquier otro país?
La única explicación que encuentro medianamente lógica, es que
somos infantiles en nuestra forma de actuar y de pensar. Los hombres
en cuanto tenemos enfrente a una mujer que nos interesa, somos
atentos, educados, no gritamos, bebemos con moderación y hasta
podemos llegar a ser caballerosos, pero si estamos con amigos
de nuestro mismo sexo, nos volvemos cerdos, patanes, mal hablados,
gritones y no nos importa quien esté presente, hombre, mujer o
vampiro. No me consta, pero corre el rumor de que las mujeres
presentan conductas similares; si están frente a un hombre que
les interesa, son discretas, casi no se les escucha el tono de
voz y son muy bien portaditas; pero si están con las amigas, se
vuelven implacables, burlonas, coquetas y hasta agresivas (en
buen plan)... dice el refrán “mujeres juntas, ni difuntas”.
Y estas conductas inexplicables también se presentan a nivel autoridades.
Jamás he entendido por qué no se pueden perseguir ciertos delitos
si no hay denuncia... ¿Acaso hay que esperar a que el cadáver
levante un acta por agresión o por homicidio? Todo delito, si
afecta a alguien o si está estipulado en una ley o reglamento
como tal, debería ser perseguido y punto, no hay más. Y la prueba
más clara de esta inmadurez, es el reciente ridículo internacional
que acabamos de realizar. El pasado sábado por la noche, al interior
de un avión privado, pero con conocimiento de nuestras autoridades,
estuvo en México durante una hora Alberto Fujimori, ex presidente
del Perú, quien cuenta con una orden de arresto girada por la
Interpol. Sin embargo, las autoridades mexicanas adujeron que
no había una orden de extradición y que por lo tanto no se podía
proceder a la captura. ¿Nos gustaría que si el delincuente fuera
un mexicano buscado por todo el mundo, nos saliera alguna nación
amiga con este tipo de excusas infantiles? ¿Verdad que no?
No permitamos que los cuerpos de vigilancia sean contemplativos
y que se hagan de la vista gorda si nadie levanta una denuncia;
obliguémoslos a trabajar, porque para eso se les paga. Y por nuestra
parte, maduremos un poco y seamos honestos con o sin vigilancia,
que no sea necesario que alguien esté encima de nosotros para
hacer las cosas... quiero creer que ya crecimos y no somos niños,
y lo que es peor, si lo seguimos haciendo, haremos de los pequeños
delitos y de las pequeñas corruptelas una forma de vida común
y corriente para nuestros hijos... ¿verdad que no se les hace
correcto? |