Los Repuestos Y Las Refacciones:
En estas fechas es muy común que compremos
equipos electrónicos, juguetes y en el mejor de los casos, hasta
vehículos que a futuro requerirán de refacciones o reposición
de algunas piezas. Lo que nunca nos advierte el vendedor es el
costo que tendremos que pagar por mantener nuestra lujosa adquisición
en un estado lo más parecido a cuando fue adquirido. ¿Esto qué
significa? Que nadie nos informa que el verdadero negocio está
en el costo de las refacciones y los consumibles en el caso de
las computadoras.
Mi animadversión ante esta situación se debe a que hace pocos
días me encontré en la necesidad de comprar los cartuchos de tinta
para una impresora que, dicho sea de paso, fue adquirida a un
precio muy económico. El caso es que estaba absolutamente desconcertado
(estado natural en mí) al darme cuenta que tenían el mismo costo
los dos “cartuchitos de repuesto” que la impresora completa. Tienen
dudas de lo que digo, ahí les va el desglose: la impresora es
Hewlett Packard, su costo aproximado varía entre los 1,100 y los
1,300 según la tienda. La reposición de los 2 cartuchos para imprimir
(negro y de color) varía entre 950 y 1,000 pesos. O sea que según
esto, el puro aparato vale tan sólo entre 200 y 300 pesos y por
supuesto se ve uno ante la disyuntiva de comprar los repuestos
o mejor comprar una impresora totalmente nueva ya que el precio
es casi el mismo y siempre será preferible tener un equipo nuevo.
Y no crean que la situación varía mucho cuando van a adquirir,
por ejemplo un motor nuevo para su vehículo. No me lo van a creer,
pero compré hace un par de años un automóvil Neón (Chrysler) y
se desbieló dos veces, la primera a los 800 kilómetros y otra
a los 40,200; obviamente la primera vez tuvieron que repararlo,
pero la segunda me mandaron a reclamarle a la más vieja de mi
casa, razón por la cual tuve que cambiarle el motor haciendo uso
de mis recursos... pero ¡Oh, sorpresa! Resulta que no vendían
el motor completo de ese modelo y por lo tanto había que reconstruirlo
pieza por pieza. El caso es que armar el motor me costó casi $
30,000 y el vehículo lo vendí acto seguido en $ 40,000... fue
un “grandioso negocio” y todo gracias al costo de las refacciones
y los repuestos.
Moraleja, antes de comprar nada, primero averigüen cuánto cuestan
las refacciones, no vaya a ser que se enfrenten a la adquisición
más cara de su vida. Se los digo por experiencia. |