No nos van a Doblegar
La semana pasada, Vicente Fox, Presidente
Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos (cosa que ustedes
obviamente ya deben saber) aseguró enfáticamente que la delincuencia
y la violencia generada por el narcotráfico “no nos va a doblegar”.
Y posteriormente redondeo su “idea”: “... No nos van a doblegar;
no van a doblegar al Gobierno y no van a doblegar al pueblo mexicano”.
Pues bien, señor Fox, le tengo malas noticias. Al parecer, efectivamente
no lograrán doblegarnos, pero de lo que muchos mexicanos sí estamos
seguros es que la delincuencia, la inseguridad y la violencia
ya rebasaron a los organismos de Gobierno. Ni la AFI (Agencia
Federal de Investigación), la PFP (Policía Federal Preventiva),
la SSP (la Secretaría de Seguridad Pública), la PGR (Procuraduría
General de la República), la Procuraduría locales, las policías
municipales y estatales han podido detener, no la ola, que digo
ola, “la catarata” de crímenes, venganzas y atentados, cometidos
por el crimen organizado, el desorganizado y el eventual. No hay
modo de controlarlos. Lo que sí es definitivo y puede ser asegurado
con tajante seguridad es que la ciudadanía, el pueblo en general,
no han sido doblegados, sólo aterrorizados. Nos han arrebatado
las formas de convivencia. La única posibilidad de estar seguros
y tener la confianza de nuestra salvedad es manteniéndonos encerrados
a piedra y lodo en nuestros hogares. Lo peor de todos es que esa
es una forma de doblegar nuestra alegría de vivir. ¿Y cuál es
mi punto con esta reclamación? Obviamente, después de escuchar
reiteradas barbaridades acerca de Borges, las lavadoras de dos
patas y otras tantas, empieza uno a no dar importancia a las declaraciones
del Ejecutivo. Bajo el supuesto de que Vicente Fox está tramitando
su último año de funciones, preferimos hacernos a la idea de que
la solución vendrá a futuro, mientras tanto estamos afectados
por vivir en la zozobra y la angustia, pero cuidado, si nosotros
como sociedad no hacemos algo, nadie lo va a hacer. ¿Y qué podemos
hacer? Exigir a los candidatos presidenciables y a todos aquellos
que aspiren a un puesto popular, soluciones reales, no promesas
inútiles e imposibles de lograr. Antes que nada para poder vivir
como seres humanos, lo que necesitamos es seguridad y eso, en
este momento de la historia de México, no existe. |