La Plaza del Angel
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  La Encuesta del Angel
A cuantos salarios mínimos asciendo su ingreso mensual?

menos de 4 veces

menos de 10 veces

mas de 10 veces

 
 
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El Respeto

Respeto: Veneración, acatamiento que se hace a alguien. Miramiento, consideración, deferencia.

A últimas fechas me ha empezado a preocupar un problema que con el paso del tiempo, tiende a convertirse en una verdadera fractura social: la falta de respeto.

Imaginemos una familia en donde el padre o la madre, no son respetados por sus hijos; o acaso una empresa en la cual el patrón es motivo de burlas, sarcasmos y sus empleados no hacen caso de sus indicaciones. Tratemos de entender un país en el que la policía y las autoridades (gobernantes) no son sujetos de respeto. Y por supuesto, no estoy hablando de la veneración; sino única y exclusivamente de la consideración, la deferencia y el acatamiento de las leyes...
¿Ya se lo imaginaron?

No me digan... pensaron en México. Efectivamente, en este nuestro país, hemos perdido absolutamente el respeto... y en general el respeto a todo. No respetamos a nuestros ancianos, los tratamos como a bultos, como a estorbos. Las escuelas modernas promueven la actitud contestataria (Que polemiza, se opone o protesta, a veces violentamente, contra algo establecido) de los jóvenes, lo que obviamente se traduce en que a los padres y a los maestros, los tratan como a iguales y frecuentemente los mandan a volar, haciendo caso omiso de sus indicaciones. Ni decir del respeto a las leyes... las pisoteamos de manera inmisericorde (Dicho de una persona: Que no se compadece de nadie) Las burlamos, les buscamos el recoveco, la vuelta, todo con tal de no respetarlas. ¿Tiene caso hablar de nuestras autoridades? ¿Qué es lo primero que pensamos cuando se nos acerca un policía? ¡Que ya viene a transarnos! Su preparación, su trato, su conocimiento de las leyes, sus bajos salarios y por su puesto su aspecto, nos lleva a burlarnos de ellos, a no hacerles caso y a ofrecerles “una limosna” para que nos dejen seguir haciendo lo que nos venga en gana.

Y por si todo esto fuera poco, nuestros gobernantes, con mucha frecuencia hacen declaraciones o toman decisiones que nos obligan a perderles el respeto.

Toda esta cadena de desacatos (antónimo de respeto), está generando una sociedad violenta, sin control y por supuesto familias con un alto índice de tensión. Urge una renovación social en la que entendamos que la única forma de convivencia es el respeto. Respeto a los que dices, a lo que piensas; que tus actos no afecten a los demás. Que nuestras leyes sean códigos que garanticen nuestros derechos y los de los demás. Que las autoridades impongan un estado de derecho y sobre todo, que nuestros gobernantes nos respeten y se respeten a sí mismos. De no suceder este cambio, poco tiempo habrá de pasar antes de que padezcamos las consecuencias. Yo les sugeriría amigos lectores, hacer un serio análisis y por lo pronto en su entorno, a su alrededor, convocar al respeto y a la sana convivencia. Es por el bien de ustedes, de todos nosotros... de nuestros hijos y de nuestro país.


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