Doble Personalidad
Obviamente, mis queridos lectores, mi ignorancia
acerca de psiquiatría y psicoanálisis es abismal. Sin embargo,
he de reconocer que esta semana que acaba de pasar, nuestros “distinguidos
políticos” me han otorgado la materia prima para regodearme en
este tema.
A mucha gente le ha desconcertado el asunto Mario Marín-Kamel
Nacif y su “cultural léxico” para intercambiar algo que muy remotamente
podríamos llamar “ideas”. La ciudadanía ingenuamente se pregunta
¿Es que acaso nuestros políticos se expresan de esa manera? ¿Cómo
es posible que lo hagan? Malas noticias... la mayoría de ellos
son expertos en estas barbajanadas, pero, tienen la habilidad
de en público, no sacarlas ha relucir. Si alguno de ustedes tuviera
la oportunidad de escuchar las pláticas privadas de nuestros representantes,
verdaderamente se avergonzaría de haberlos elegido. Y todo esto
sucede gracias al sutil arte de la doble personalidad: ante los
electores, ante la sociedad, cada uno de nuestros políticos se
presenta como un hombre comprometido con las necesidades del pueblo,
con los pobres y aparentan la impostergable necesidad de resolver
estas condiciones de miseria; se expresan correctamente, hacen
gala de un discurso pomposo y nos hacen pensar que son gente honesta
y decente. Pero ya en lo “oscurito”, son de lo peor.
Así como nos desilusiona esta doble personalidad en nuestros políticos,
también sería cuestión de honestidad meditar si algunas veces
no caemos en esta misma situación. Es muy fácil querer quedar
bien con alguien y no presentarnos tal y como somos (por aquello
de la educación y los buenos modales) pero en cuanto empezamos
a tener confianza con nuestro interlocutor, empezamos enseñar
el cobre. Salen los dobles sentidos, el lenguaje “florido” y las
malas mañas. Seguramente esa persona que hasta ese momento tenía
un buen concepto de nosotros, se preguntará lo mismo que ustedes
ahora hacen de Mario Marín.
Yo sólo aconsejaría que siempre seamos honestos y nos presentemos
tal y como somos, por aquello de posibles futuras decepciones;
con la garantía de que quien nos acepte nos conocerá sin maquillajes
ni mentiras. Y con respecto al sujeto que se hace llamar Gobernador
de Puebla, sinceramente espero que la justicia se cargo de él
y nos releve de su infame presencia. De los otros actores de esta
repugnante representación de la deleznable realidad, poco puedo
decir, pues ni siquiera merecen el tiempo de describirlos o de
destruirlos. |