Verdades A Medias
La semana que acaba de transcurrir estuvo
marcada, desde mi punto de vista por dos temas que llamaron mi
atención poderosamente, y en ambos casos hay un elemento en común:
seguir considerando al pueblo mexicano como una retahíla de sonsos.
Todavía no nos consideran lo suficientemente maduros como para
decirnos la verdad, por lo tanto se nos explican las cosas de
manera que nuestro ínfimo coeficiente intelectual pueda entender
la complejidad de las decisiones tomadas por aquellos nuestros
gurúes, nuestros líderes; esos faros que nos dan luz, claridad
y entendimiento.
Me explicaré. El primer asunto, obviamente fue el trágico accidente
sucedido en una mina en San Juan de Sabinas, estado de Coahuila,
en donde suponemos fallecieron 65 mineros. ¿En dónde están las
verdades a medias? Primero, se nos asegura que las condiciones
de seguridad de la mina ocho, unidad Pasta de Conchos eran las
indicadas para su explotación segura y que los trabajadores contaban
con todas las medidas necesarias para trabajar sin peligro alguno.
Seamos honestos, en México laborar en una mina, es verdaderamente
jugarse la vida a cada instante y lo peor es que se hace por un
salario infame. No es problema en particular de esta mina, es
un problema generalizado en la industria minera en general. Acto
seguido se comienzan los trabajos de rescate, intentando llegar
hasta donde se supone se encontraban las víctimas. Si se sabía
que había el peligro de que el aire al interior estuviera contaminado
con metano y que eso podría provocarles la muerte ¿Por qué se
esperó hasta el sexto día para barrenar hasta la profundidad y
ayudar a la ventilación del interior? ¿Por qué no se hizo ese
trabajo desde el primer día para tratar de ayudar a que los mineros
tuvieran una oportunidad extra de sobrevivir? Vayan ustedes a
saberlo, porque nunca conoceremos la verdad. Y claro, ahora, después
“del inesperado accidente” se harán las investigaciones necesarias
para deslindar responsabilidades. Hasta donde yo entiendo, lo
importante, siempre será evitar los accidentes, no buscar responsables
cuando ya hubo difuntos.
El otro asunto relevante, fue la misteriosa renuncia de Bernardo
de la Garza a su complicidad en la campaña electoral de Roberto
Madrazo. ¡Por favor! ¿El buen Bernardito no se había dado cuenta
del desafortunado cochupo en el que había sido involucrado? El
Partido Verde es un “negocio” al servicio de la familia González
y de ninguna manera busca el beneficio de nuestras devastadas
riquezas ecológicas. Sin embargo, más vale tarde que nunca (refrán
justificartorio muy adecuado para estos casos) y el otrora candidato,
finalmente reaccionó y decidió separarse. Pero al hacerlo, no
fue sincero y en un comunicado por demás críptico e ininteligible,
aduce su renuncia a causas desconocidas y a que ha decido seguirse
capacitando en el extranjero. Si ya la regó, por lo menos que
sea sincero y que diga la verdad... “La candidatura del señor
Madrazo no tiene ningún punto en común con mis ideales, por lo
tanto me deslindo” Eso hubiera sido un síntoma de madurez y de
sinceridad. Pero no, nos salió con una serie de verdades a medias
para tratar de justificar un montón de mentiras.
¡Señores, ya dejen de tratarnos como a idiotas! No lo somos y
exigimos que se nos diga la verdad, aunque eso signifique reconocer
su absoluta incapacidad.. |