¿Estamos Conscientes?
Hace pocos días se celebró el Día Internacional
de la Tierra, lo cual resulta paradójico (Aserción inverosímil
o absurda, que se presenta con apariencia de verdadera) si
analizamos la situación actual de nuestro planeta. Que fácil resulta
celebrar, conmemorar, festejar o simplemente recordar a una tierra
que la tenemos hecha un muladar. Estamos devastando los bosques
y las selvas, y no me refiero exclusivamente a México, es un problema
mundial. Los seres humanos hemos olvidado que este mundo es nuestro
único hogar y no tenemos otro como para descuidarlo tanto.
El agua escasea (¿o es que acaso ustedes no tienen problemas con
la falta de agua?). Nuestras calles están llenas de basura; el
aire que respiramos está lleno de polución y partículas suspendidas;
el clima se ha desordenado radicalmente (no llueve o llueve demasiado,
hace frío en primavera o calor en invierno); los recursos naturales
no renovables están irremediablemente destinados a agotarse. La
alimentación cada día se hace más problemática, sobre todo si
consideramos el nacimiento cada 24 horas de seis mil criaturas
y la oposición de la religión al control natal y de las organizaciones
ambientalistas a los alimentos transgénicos.
El petróleo sigue su escalada de precios y parece que nadie lo
va a detener. No faltará quien diga que a nuestro país eso le
conviene pues somos productores y exportadores, pero lo que tal
vez no hemos racionalizado es que no tenemos la suficiente capacidad
instalada para refinar ese petróleo y que lo vendemos caro, pero
vamos a comprar gasolinas a un precio mucho más alto, y eso sí
va a ser en detrimento de nuestra economía personal. Porque les
debe quedar muy claro, ningún candidato va a bajar el precio de
las gasolinas, esas son promesas de campaña que luego no serán
cumplidas, no importa quién quede de presidente (¿recuerdan los
15 minutos de Fox para resolver el problema de Chiapas, o su 7%
de crecimiento del PIB?).
Somos más de 6 mil millones de seres humanos sobre la faz de la
tierra y nuestra única obsesión es vivir el hoy y el ahora, que
si se deshiela el ártico morirán los osos polares ¡nos vale!;
que si sube el nivel de los mares se inundarán ciudades al nivel
del mar (Cancún entre ellas) ¡nos vale! Que en pocos años, nuestros
hijos (o hijas) vivirán en un mundo de carencias y contaminación...
¡también nos vale!
¿Es que acaso no estamos conscientes de lo que, como raza humana
estamos haciendo? Sí ya sé lo que han de estar pensando: si divido
la responsabilidad entre 6 mil millones, realmente me toca un
pequeñito porcentaje de trabajo... tal vez sea pequeño, pera cada
uno de nosotros tendría que cumplir con su parte. |