La Pasión
Pasión: (Del lat_n: pass_o, -_nis, y este calco del griego:
ÉŒ__ÉΔÉÕ_).
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Acción de padecer
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Lo contrario a la acción.
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Estado pasivo en el sujeto.
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Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
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Inclinación o preferencia muy viva de alguien a otra persona.
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Apetito o afición vehemente a algo.
Estas son algunas de las acepciones que tiene la palabra “Pasión”,
según la Real Academia Española. Pues bien, con
alguno de estos significados (lo dejo a su imaginación),
quiero agradecer a todas aquellas personas que han leído
mis colaboraciones y que además, han decidido solidarizarse
conmigo. Bueno, hasta decidieron escribir para hacerme partícipe
de sus comentarios. Esta ofrenda de amistad me obliga a realizar
mi trabajo con “pasión” y entrega.
También quisiera pedir disculpas porque, al parecer en
mi infinita ignorancia he logrado filtrar algunas faltas de ortografía
o de redacción. Siempre he procurado revisar mis textos,
pero al parecer eso no es suficiente. Por otro lado, también
es interesante darse cuenta que hay gente que lejos de captar
el mensaje, revisa exclusivamente la forma. Gracias a ellos también.
Finalmente, en mi contribución de hoy quisiera hablar sobre
“la importancia de la pasión en nuestras vidas”
Supongo que inmediatamente empezarán a pensar en las posibilidades
semánticas que esta expresión ofrece. Amar, trabajar,
estudiar, aprender, hacer ejercicio, ofrecer amistad, leer, escribir...
¡todo hecho con pasión! Según las acepciones,
¿eso que significaría? Evitar ser sujetos pasivos...
siempre activos, receptivos y sugestivos. Tal vez, en ocasiones
esta actitud nos orille a padecer esa entrega, a sufrir perturbaciones
y a que nuestro ánimo se vea menguado. Pero estaremos de
acuerdo en que todo aquello que comencemos, que emprendamos, debemos
hacerlo con vehemencia, con apetito; siempre con el fin de dar
lo mejor de nosotros y si esa entrega es efectiva, yo les garantizo
que despertaremos en nuestros semejantes una inclinación
afectiva muy marcada.
Y claro, qué decir en el amor de la importancia de una
“entrega apasionada” (como decía Don Pepe Alameda,
el gran cronista de toros).
Un compromiso de respeto, entrega, admiración, compañerismo,
comprensión, solidaridad, afecto, amistad, atracción,
individualidad, diálogo... y eventualmente dolor, sufrimiento,
arrebato, vehemencia... pero finalmente es la única forma
de amar: ¡CON PASION!
Es por eso amigos lectores, que esta sección, siempre estará
redactada con esa pasión y entrega que exijo de mis semejantes.
Y ustedes... ¿ya encontraron la satisfacción de
vivir apasionadamente? Sinceramente, espero que sí.
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