La Edad Media:
Lo que van ustedes a leer a continuación no
debe ser de ninguna manera motivo de angustia o preocupación.
Es más, ni siquiera lo planteo como queja, sino más bien como
manifestación de una situación real, patente y de la que no podemos
(ni debemos) negar su existencia.
Sucede que hace pocos días, un hacker violó la seguridad del portal
del banco en el que tengo mi cuenta de cheques (Banamex). Sin
el menor recato, el sujeto transfirió una cierta cantidad a una
tarjeta de débito. Hablé con el banco y supongo que ya saben que
pasó. Comenzó el calvario: “informe, declare, asista, presente
por escrito, vaya al Ministerio Público; envíe la documentación,
compruebe su dicho” etc., etc. Finalmente, parece que existe la
posibilidad de que se aclare algo. En todo este peregrinar propio
de la Semana Mayor en Iztapalapa, me di cuenta de algo que realmente
me da pena, que podría llegar a avergonzarme y finalmente me preocupa
muchísimo. Las autoridades ministeriales de la Procuraduría de
Justicia del Distrito Federal, todavía viven en la Edad Media.
Efectivamente, al acudir a la oficina del Ministerio Público para
levantar la denuncia correspondiente, pude percatarme ampliamente
que los licenciados allí presentes y que toman nota de las declaraciones,
desconocen totalmente las posibilidades que ofrece la web (en
la otra web, sí son expertos). ¿En qué sucursal ocurrieron los
hechos? ¿Hay testigos? ¿Tiene constancia? Preguntas absolutamente
fuera de lugar, cuando la sustracción se hizo vía Internet. Finalmente,
fui escalando en la pirámide burocrática y llegué al escritorio
de una licenciada un poco más actualizada (y mucho más amable).
A pesar de no ser la primera vez que le tocaba atender un asunto
semejante, sí se vio en la necesidad de informarme que: no hay
legislación que aplique a estas circunstancias; que apenas se
acaba de instaurar una procuraduría especial para delitos cibernéticos
(que si no hay legislación, cómo pretende actuar) y que las instituciones
bancarias, primeras víctimas afectadas por este tipo de delitos
no colaboran para dar curso y seguimiento a las denuncias.
En conclusión, yo que soy el primer promotor del uso del Internet
como instrumento y herramienta comercial así como para hacer uso
de servicios bancarios, pero tengo que reconocer que en este nuestro
México, todavía estamos muy lejos de poder llegar a tener absoluta
confianza en la seguridad y codificación de los portales, y que
los procedimientos penales en contra de los hackers (palabra 100%
desconocida por los empleados de la Procuraduría) son muy primarios.
Ni modo, son las desventajas de ser todavía tercer mundo. Y todavía
hay gente que considera que debemos regresar a políticas proteccionistas,
para atrasarnos más... ¿cómo ven? |