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Nadie Es Culpable

En los últimos días, hemos sido testigos de múltiples manifestaciones, marchas y paros exigiendo la libertad de los “presos políticos” de San Salvador Atenco. Hasta donde yo observé en las grabaciones presentadas en los diferentes medio de comunicación, tanto policías como ciudadanos cometieron una serie de atropellos y excesos que merecen ser castigados. Una cosa es que se exijan derechos inalienables y otra cosa es que se aproveche la impunidad que ofrece una multitud para no respetar el derecho de los terceros y se pateen las leyes sin ningún límite.

El problemas es de fondo. Hemos llegado a un momento en el que todos los que se manifiestan son víctimas y todos los defienden el libre tránsito y tratan de controlarlos, son represores, agresores y salvajes. Efectivamente todo ciudadano tiene derecho a manifestar su inconformidad, pero siempre se cuelan unos cuantos (en la mayoría de los casos son los llamados grupos de presión con intereses políticos ajenos a las manifestaciones) que convierten esa libre expresión de ideas en aquelarre, en un desorden y aprovechan para alterar el orden y la paz social. Hace unos meses, miles, que digo miles, millones de manifestantes salieron a la calle para exigir, justicia, seguridad y paz social. En esa manifestación en la Ciudad de México, hubo hombres y mujeres de todos los estratos sociales, niños, intelectuales, artistas, amas de casa, estudiantes, ancianos y no hubo necesidad de represión, ni hubo arrestados ni desmanes. ¿Qué quiero decir con esto? Que hay formas para hacer las cosas y que si se caen en excesos debemos afrontar las consecuencias. Efectivamente en San Salvador Atenco se generó una inconformidad masiva por un asunto que se pudo haber arreglado en una mesa de concertación. Unos cuantos vendedores de flores querían aprovechar una fecha significativa para realizar su comercio, tal vez, en un lugar prohibido, pero durante muchos años lo habían hecho y no se habían presentado problemas. Las autoridades con una absoluta falta de visión, no supieron enfrentar la situación y quisieron prohibir esta venta de mercancía a base de fuerza. Obviamente la gente protestó y el resultado todos los vimos.

Pero hay una serie de situaciones irrefutables, hubo excesos de las dos partes. Por lo tanto se debe castigar a los culpables sin importar de qué lado del problema estaban. Y no son “presos políticos” pues no se les está castigando por su ideología, sino por su comportamiento y por sus delitos. Dejémonos de exigir justicia enarbolando la bandera de la “inocencia” arbitraria. Si yo salgo con un machete a la calle y aviento piedras a las autoridades, golpeo policías y quemo vehículos, estoy infringiendo la ley. Y si por otro lado, si la autoridad agrede a los manifestantes y se violan mujeres, pues también se está infringiendo la ley. En ambos casos la justicia deberá ser severa y actuar conforme a derecho. Nada de que “todos son inocentes y nadie es culpable”, por lo tanto, vamos a salir a las calles para exigir su libertad... ¡No son presos políticos! Son una punta de rufianes que aprovechan las justas demandas para sacara a relucir si espíritu delictivo y su arbitrariedad. Razonemos las cosas y no dejemos que el estado de derecho y la paz social se pierdan por unos cuantos.
 

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