¿Para qué ir a Alemania 2006?
Sin duda y después de conocer el desempeño
de nuestra Selección Mexicana de Futbol en estas eliminatorias
(y eso que sólo hemos disputado tres partidos), nos asalta
esta duda. A pesar de que algunos medios nos venden
a los aficionados -y aficionadas- un viejo producto conocido por
su mala calidad, desgastado, pésimamente manejado etc.,
como cada cuatro años, nos empeñamos en mantener
la verde” esperanza de obtener un lugarcito
en el avión de los clasificados para esta emocionante fiesta
futbolística.
Si es que vamos, podríamos rodar el
balón junto con figuras que han alcanzado grandes logros
en materia de futbol. Nos codearíamos con selecciones maestras
por excelencia, empezando por el anfitrión Alemania y
algunas que sin duda estarán ahí como Italia, Brasil,
España, Inglaterra, Argentina etc. Por eso valdría
la pena ir.
Pero también tendríamos que estar
ahí para descubrir y disfrutar de un país que nos
ofrece su historia y su cultura.
Podríamos darnos una vuelta por Berlín,
Nürenberg, Stuttgart o Munich; ciudades de gran clase marcadas
por su elegancia, grandes palacios, museos, teatros y óperas.
Nos sentaríamos en una orillita del Elba”
para escuchar a Beethoven, Bach, Schuman, Mendelsshon, Wagner.
O quizá desde Auschuitz rendir tributo a las víctimas
del exterminio. Podríamos buscar a “El Lobo Estepario”
de Hesse o al romántico de Goethe: nunca estar satisfecho
con lo que uno es y esforzarse incesantemente por aprender, mejorar,
alcanzar objetivos.
Tendríamos mucho que hacer.
Ojalá vayamos, derribemos nuestros propios
muros y formemos parte de esta Copa del Mundo en Alemania 2006.
Nos vemos la próxima.
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